Cuando hablamos de conducta, emociones y comportamientos, comúnmente lo relacionamos con el cerebro. Pero es así realmente?

El 95% de la serotonina, el 50% de la dopamina y buena parte de otros 30 neurotransmisores del cuerpo se producen en las mucosas de nuestro sistema digestivo

La serotonina es la llamada hormona de la felicidad,  entre otras funciones regula el apetito, el deseo sexual, los ciclos de sueño y vigilia, las emociones y la temperatura del cuerpo

La dopamina es la hormona del placer y de la recompensa, estimula la repetición de experiencias placenteras y su desequilibrio está muy relacionado con las adicciones (azúcar, sal, estimulantes…)

En los resultados de los Tests de Kinesiología las alteraciones de la flora y la mucosa intestinal son bastante frecuentes. Las causas que se revelan en el test muscular son múltiples: exceso de mucosidad en el intestino (a menudo producido por la excesiva ingesta de lácteos y trigo), ph alterado, falta de omega 3, silicio, magnesio u otras sustancias, irritación, inflamación intestinal que causa intolerancias alimentarias, flora descompensada…

Cuando éstas alteraciones se compensan, lo primero que se suele experimentar es una recuperación de vitalidad, buen humor y mejor descanso.

La Flora Intestinal, nuestro Jardín Desconocido

El equilibrio de la flora Intestinal es clave para la buena gestión de las emociones, pensamientos y acciones. Una suplementación de probióticos de alta calidad suele ser imprescindible en multiples trastornos del comportamiento, tanto en niños como en adultos, así como para la protección y el buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Estos microorganismos que componen la flora, a su vez, dependen de la adecuada presencia de fibra en el bolo alimentario, dado que para muchas especies, es su principal nutriente.

Se alimentan de fibra, pero no de cualquier fibra. A los habitantes beneficiosos de nuestra flora intestinal les gusta la fibra soluble, presente en frutas, semillas, algas, hortalizas y cereales. Y todo ello de buena calidad, ya que los aditivos, colorantes y agroquímicos tan utilizados hoy en día por la industria alimentaria afectan de un modo u otro el equilibrio de la sensible vida microbiana de nuestro jardín interno.

Otra cosa a tener en cuenta, es que la flora se encarga de la correcta gestión de las grasas. Una reciente investigación demostró lo relativo que resulta hablar de un valor energético fijo para los alimentos, puesto que esto dependerá de la calidad y la eficiencia de nuestros recursos en este aspecto, así que muchas personas se encuentran contando calorías al milímetro y sin embargo tienen la sensación de que su dieta no da resultado.

La mejor forma de abonar y cuidar nuestro jardín microbiano es saber qué necesita en modo prioritario, de este modo se evita la ingesta excesiva de posibles remedios y se economiza en esfuerzos.

Cuida tu flora y ella cuidará de tí multiplicado por mil.

Salud!