Cada órgano del cuerpo -y todos sus tejidos- tienen un mayor o menor grado de acidez o alcalinidad. Algo que se conoce midiendo la concentración de hidrógeno –es decir, el potencial de hidrógeno, lo que abreviadamente conocemos como pH-.

El proceso de desequilibrio del pH comienza a nivel celular con el intercambio de iones a través de la membrana celular, acción bioeléctrica que se da en todas las células del cuerpo.

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El Par Biomagnético utiliza la influencia de los campos magnéticos que ejercen los imanes sobre el intercambio celular de iones.

El principal efecto del Biomagnetismo en la salud es actuar sobre el ión de hidrógeno.

 

El polo positivo -que se genera por exceso de H+ (iones de hidrogeno)- tiende hacía la acidificación y da lugar a la presencia y desarrollo de virus. Por su parte, el polo negativo se genera por déficit de H+ y por la presencia de radicales libres, tiende hacia la alcalinidad y lo que propicia es la presencia y desarrollo de bacterias y otros gérmenes.

De hecho, a día de hoy –como en el caso de los puntos de acupuntura- la ubicación en el organismo de esos pares biomagnéticos está ya completamente definida. Y constatada su relación con patologías concretas. Los pares biomagnéticos descubiertos son cerca de 250.

El par biomagnético puede definirse como el conjunto de cargas que identifican una patología y que está constituido por dos cargas principales de polaridad opuesta que se forman a expensas de la alteración fundamental del pH de los órganos que las soportan”.

Dr. Isaac Goiz, 1988

Es decir, cada enfermedad tiene su propio par biomagnético y ello permite tratarla. ¿Cómo? Pues actuando sobre los polos adecuados en cada caso mediante imanes de alta potencia.

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Ahora, bien aunque es cierto que algunas enfermedades están relacionadas especialmente con un par determinado, en general la gran mayoría de las enfermedades implican más de un par biomagnético y por tanto la participación sincrónica de distintos gérmenes, ya sea virus, bacteria, hongos o parásitos.

Al inducir a los virus campos magnéticos superiores a 1.000 gauss pierden su capacidad patógena y cede la sintomatología viral en tiempos críticamente cortos. En el caso de las bacterias, al precisar éstas un medio alcalino para su reproducción en el momento de su neutralización ceden en su capacidad patógena

Dr. Isaac Goiz

En cuanto al número de sesiones depende del tipo de dolencia así como de su gravedad y antigüedad pero la práctica indica que una secuencia de tres sesiones basta para obtener una gran mejoría en la mayoría de los casos.

Su aplicación es sencilla, carece de contraindicaciones y es fácil de comprobar en sus resultados.

¿Te animas a comprobarlos tú también?