Cómete la Vida!

La comida, los alimentos, la nutrición, son la base de nuestra relación con nuestro sistema orgánico.

En otras palabras, de lo que se come se cría y somos lo que comemos.
En el vientre materno empezamos unidos a esta nutrición con un cordón que va de ombligo a ombligo, de centro a centro, y así, nos agarramos a esta vida y nos formamos, cogemos estructura mientras nos nutrimos a través de nuestra madre para crear esa buena base corpórea que sostendrá todos nuestros procesos de vida.

Cuando somos adultos, tenemos la gran capacidad de escoger de qué ser nutridos. Lo que te propongo es utilizar la alimentación como una herramienta, aprendiendo a gestionar tus comidas armonizándote con tu cuerpo, mente y energía bajo el marco de la Medicina Oriental,  orientada a alcanzar tu mayor bienestar y armonía internas, y que la cocina se transforme en algo sencillo, sano, sabroso y sobretodo sobretodo que disfrutes con ello.

Donde se unen Oriente y Occidente

Aquí en occidente contamos calorías, medimos vitaminas y analizamos nutrientes. En oriente, hay una larga tradición milenaria basada en la observación del cuerpo y la mente humanas en relación al entorno, la Tierra, el Cosmos y lo que nutre al Ser Humano a todos los niveles.

En Medicina China, lo que nos nutre,  lo que nos da la capacidad de estar aquí y ahora, la presencia, el equilibrio, la estructura, el centro, pertenece al Elemento Tierra. Es la base sobre la que el yo crece y se expande.

Es por esto que a través de la alimentación trabajamos todas la áreas de nuestro organismo.

De la tierra salen (o deberían salir) nuestros alimentos, la tierra es materia orgánica, como nuestro cuerpo físico, materia orgánica y agua. Estamos hechos de Elemento Tierra, y como de lo que se come se cría, no es obvio que a mejor calidad de alimentación, mejor estructura orgánica tendremos?

Es bien sabido que cuando nuestro medio interno está en armonía (bien nutrido y libre de alimentos, patologías, pensamientos, relaciones, hábitos que nos toxifican) nuestras capacidades de gestionar los eventos o situaciones de la vida son infinitamente superiores.

Podríamos decir que las causas del bienestar/malestar son internas, y que las condiciones para que esto se dé en mayor o menor frecuencia, intensidad, etc, son externas, siendo la alimentación una condición bastante importante, puesto que es un hábito que realizamos 3, 4 o 5 veces al día durante todos los dias de nuestra vida.

Esta condición, ya era conocida por los antiguos chinos, habiendo registrados libros sobre la correcta combinación de los alimentos durante la Dinastía Ming (1368).  Los taoístas equilibraban sus dietas buscando combinaciones de energías y sabores que resultasen
favorables y evitando escrupulosamente las combinaciones inarmónicas. La temporada y el clima,
por ejemplo, también son factores a tener en cuenta, para equilibrar el extremado frío exterior del
invierno con el calor interior de los alimentos Yang, mientras que el calor del verano se compensa
mediante alimentos Yin refrescantes.

El equivalente Occidental del Yin/Yang en los alimentos, se conoce como Trofología, término acuñado por Hipócrates, el padre de la Medicina de este otro lado. Y es algo que
todos aprendimos en la escuela en las clases de química: el equilibrio ácido/básico, o«pH».

Todos sabemos que, si añadimos una medida de ácido a una medida igual de álcali, la solución química resultante es tan neutra como el agua corriente. De ahí la idea de tomar bicarbonato (una sustancia muy alcalina) para aliviar la «acidez» de estómago.
Está comprobado por la medicina occidental que para iniciar la buena digestión de
cualquier proteína concentrada, el estómago debe secretar Pepsina. Pero la pepsina sólo puede actuar en un medio sumamente ácido, que debe mantenerse
durante varias horas hasta la completa digestión de las proteínas.

Otro hecho igualmente comprobado es que, cuando masticamos un pedazo de pan, de patata o de cualquier otro hidrato de carbono/fécula, las glándulas salivales segregan de inmediato Ptialina y otros jugos alcalinos.

Podemos comprender lo que ocurre, pues, cuando se ingieren simultáneamente féculas y
proteínas. El estómago, en respuesta a la presencia de las proteínas y las féculas, segrega al mismo
tiempo jugos ácidos y alcalinos que se neutralizan entre sí y dejan una solución acuosa incapaz de
digerir correctamente ni una cosa ni otra. Lo que sucede a continuación es que las proteínas se pudren y las féculas fermentan, debido a la constante presencia de bacterias en el canal digestivo.

Actualmente, y desde las sociedades modernas, presumimos de evolución y a menudo contemplamos desdeñosos nuestro pasado rudimentario. En lo que atañe a la dieta, parece que hemos experimentado una marcada  degeneración de los hábitos
alimentarios, fruto de una separación entre el hombre y la naturaleza, puesto que las dietas modernas están completamente desacompasadas con las condiciones naturales de geografía, estación y condición interna del individuo. De ahí algunas corrientes alimenticias como la dieta paleo o el crudivorismo, cada vez más expandidas y que renacen como un ‘reseteo y vuelta a los orígenes’.

La Medicina China o la Trofología unen esta sabiduría biológica con la capacidad de observación y transformación del mundo que tiene a su alrededor y del que forma parte el Ser Humano.

Nútrete de Vida!